domingo, 18 de julio de 2010
Capitulo I : Una tarde de Julio
En medio de la calle estaba, observando las hierbas de aquellos lotes baldíos, y tal cual caudal en la represa, todo volvió a su mente, fluía ligero y constante mientras sus labios se separaban lentamente.
Era una tarde fría y lluviosa del mes de julio de aquel año. La decisión de cambiarse de casa había sido tomada recién 1 mes atrás y sin embargo en ese momento le resultaba tan pesado cada ves dar el siguiente paso. Su corazón latia lento pero podía sentirse con tan solo poner ligeramente su mano en el pecho.
La mudanza había corrido a mano de el y de sus amigos, quienes le habían dado el apoyo suficiente para dar ese gran paso. Una semana paso para ir sacando uno a uno los muebles de aquella morada, entre bromas, palmadas de hombros y cervezas. Incluso se había reencontrado con una vieja amiga,con la cual encontró el soporte definitivo para dicho momento.
La ultima noche que paso en aquella casa, fue acompañado de todos sus amigos, pero curiosamente el se sentía mas solo que nunca. La mitad de la noche se dedico a ver el techo de su habitación y a recorrer el patio trasero donde se sentó en una jardinera y miro hacia las estrellas. También recordó viejos cumpleaños y el momento cuando llego por primera vez a ese lugar.
Finalmente vencido por el sueño decidió ir a su cuarto.
A la mañana siguiente los preparativos para la mudanza final fueron rápidos. Así fue como llego el momento de salir y cerrar con llave el portón. Sus amigos se le adelantaron para el recibimiento en su nuevo departamento.Al ultimo momento el escucho algo.
Eran ladridos, los ladridos de sus dos perros que se habían quedado en su casa. Así que regreso al portón, o abrió y se dirigió al patio. Sus dos perros lo miraban como si supieran que el partiría para no volver y que ellos no volverían a escuchar nada en ese hogar mas que el sonido de las hojas que caen de los arboles y de la lluvia en días fríos.
El los miro detenidamente, cubrió su boca con su mano y de manera inevitable comenzó a llorar. El lloro amargamente por una hora seguida,lloro hasta que sus ojos no podían seguir y su pecho le comenzó a doler demasiado. Al final los acaricio,le puso la correa y salio con ellos,no sin antes recorrer por ultima ocasión cada una de las habitaciones, una a una.
Volvió a cerrar con llave al portón de su casa.
Era una tarde fría y lluviosa del mes de julio de aquel año.Mientras el caminaba, tuvo la imperiosa necesidad de detenerse y voltear. Miro aquel paisaje, justo en medio de la calle, con el pavimento recién mojado.
Cuando sus labios se entre abrieron y a pesar de que sus piernas pesaban como unas rocas, finalmente pudo decir, adiós.
Sus padres habían muerto recién un mes atrás
martes, 9 de junio de 2009
Funeral
No fue un dia nublado, tampoco lluvioso, fue un dia soleado y con mucha actividad en la ciudad.
Ahi estaba, mirando como sacaban la tierra para despues colocar el feretro ante la angustia y el dolor de los hijos, hermanos y amigos.
Malena, asi se llamaba la señora, la verdad yo nunca le dije señora o profa, simplemente le decia Malena.
Malena me conocio desde que yo era un bebe y siempre me estimo. Ella tenia un caracter fuerte y vivaracho, siempre apoyando al partido de sus amores, el PRD, debo confesar que era la unica persona en el mundo que estimaba siendo partidaria de esa corriente ideologica, pero no solo era eso, ella fue pionera de muchas cosas en mi ciudad y en el estado.
Malena tenia 61 años, si, tan solo 61 años.En ocasiones, uno da por hecho que cierta gente que conforma nuestro ambiente, nuestra historia de vida, uno da por hecho que esa gente estara ahi, por default, pero no es asi. Cuando esa gente se va, deja pequeños huecos, irremplazables.
Eso duele.
El estar ahi junto a mi madre, viendo como su amiga, su Malena se iba definitivamente, truncando sueños (por fin despues de tantos años de dedicaciòn habia ganado una regiduria en la ciudad, con su eterno PRD) y anhelos. Malena era una señora regordeta, siempre con una sonrisa en la boca y un andar curioso, Hoy al ver su caja no podia creer que ella estuviera ahi, una caja tan delgada, no cabe duda que ni siquiera nos vamos conservando la imagen que todos recordaran de nosotros.
Duele recordar que la muerte esta ahi, y que algun dia, todos se iran. Mientras tanto todo lo que nos acompaño durante la infancia, adolescencia y juventud, se terminara por desvanecer.
Al estar ahi solo pude apretar la quijada y pensar... Malena...
42
No se cuántos años tenía en mi última entrada, en realidad sería tan fácil como dar click en atrás y ver, pero mmmmm no 🤔 Tengo 42 años, y...
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